El Anti-Money Laundering o AML (Prevención de Lavado de Dinero) se refiere al conjunto de leyes y procedimientos destinados a evitar que los delincuentes disfracen fondos obtenidos ilegalmente como ingresos legítimos. En la industria del juego, estos protocolos exigen que los operadores implementen un monitoreo riguroso de todas las transacciones financieras para detectar patrones inusuales que puedan indicar actividades delictivas. Al informar sobre actividades sospechosas a las autoridades pertinentes, las plataformas actúan como una primera línea de defensa contra delitos financieros como el fraude, la evasión de impuestos y la financiación del terrorismo. El cumplimiento de los estándares de AML implica verificaciones exhaustivas de "Conozca a su Cliente" (KYC) para validar la identidad y el origen de los fondos de cada jugador en la plataforma. Estos procedimientos aseguran que el ecosistema de apuestas se mantenga transparente, seguro y alineado con las normativas legales internacionales, protegiendo tanto al operador como la integridad del sistema financiero.